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Sección Histórica.

Autor: gsmiga
Fecha: 08 Feb 2010, 19:04
Sección Histórica.

LA REFORMA AGRARIA DURANTE LA II REPÚBLICA.

Se calculo en 1.100.000 el número de los braceros y campesinos elegibles
para "asentarlos" en nuevas tierras. Era una importante masa social, ex
plotada y habreada durante la Restauración, y con un acreditado histo
rial de lucha y rebeldía.
Debido a la crisis mundial de 1929-exponencialmente crítica en el bienio
1930-1931-se cerraron los cupos de inmigración del campesinado, pero aun
que parezca raro, lo cierto es que la masa campesina no se había movido
de sus orígenes desde las primeras décadas del siglo XX, con porcentajes
mínimos de emigración en una época de emigraciones masivas a otros paí
ses, no ocurriendo así en el interior de España, lo que da idea de que
las condiciones de explotación de tierras en arriendo era igualmente de
ficiente en todo el país.

Con el nuevo régimen los jornales subieron de 5,50 ó 6 pesetas/día, en
época de cosecha, a 8,50 y hasta 11 pesetas-según los lugares-en el año
1933. Pero esta relativa mejora no calmó la fiebre campesina a la que la
propaganda izquierdista hacía pensar en un cambio rápido y definitivo
de su situación, alcanzando mejoras laborales que el país en aquellos
críticos momentos no estaba en condiciones de afianzar.

Los propietarios, y no sólo los latifundistas, achacaban a la constante
agitación de UGT la intranquilidad campesina, tal y como lo advierte el
artículo de J. Castillejo en "EL Sol"..."Los desmanes en el campo no tu
vieron gravedad hasta que los jefes políticos los provocaron y ampara
ron. A ellos hay que atrbuir también...la crueldad con los obreros no
afiliados al partido, y la organización en los pueblos de un cacicato en
sustitución del burgués, con la diferencia de que el cacique capitalista
procuraba cubrirse con la ley, acaso porque estaba hecha para él, mien
tras el socialista...tenía por norma el arbitrio, quizá porque la nueva
legislación se divorció del más elemental sentido común".

Parecida o igual indignación mostraban los republicanos de izquierda...
"Ni psicológica, ni doctrinal, ni, por ende, tácticamente, podríamos los
hombres que aquí comulgamos con Acción Republicana-partido azañista-sen
tirnos, no ya identificados, sino ni siquiera afines a los socialistas
...Para ser filosocialista hay que renegar en su raíz del liberalismo
y la democracia...Unamos a todo esto el carácter selvático, revanchista,
del socialismo cacereño". Seguían diciendo que se sentían..."entre la es
pada del cavernicolismo territorial...y la pared del socialismo salvaji
zante de los asaltos de fincas en masa y de la dictadura de las Casas
del Pueblo".

Pero no eran solamente ellos en quejarse, porque las voces más lúcidas
del PSOE lo advertían constantemente. Besteiro denunció..."el envenena
miento de la conciencia de las masas".

Se había redactado la famosa Ley de Términos Municipales, que obligaba
a los patronos a contratar obreros únicamente en el ámbito de sus muni
cipios, para evitar rebajas salariales ante la oferta de brazos foraste
ros; y los patronos se quejaban de que con tal medida "feudalizante" se
impedía a muchos obreros contratar con otros municipios cuando en el pro
pio no tuviesen trabajo, aunque se ñagasen mejores jornales en otros lu
gares.

Luego surgió, patrocinada por Prieto, la cuestión de la extensión de los
regadíos, incrementando los planes de la caída Dictadura, a lo que se
añadía un programa de reparto de fincas destinado a resolver el proble
ma del campesinado carente de tierras, aunque había el obstáculo de la
nula capitalización a los nuevos propietarios para poner en explotación
las tierras concedidas. Por eso el Gobierno fue acusado-con razón- de
conceder tierras sin créditos oficiales para su cultivo, lo que de rebo
te sentenciaba a los flamantes nuevos propietarios a la miseria.

Por estos motivos, la Reforma Agraria no tardó en causar una amplia desi
lusión y sirivió para radicalizar posturas extremistas en el campesina
do, situación potencialmente explosiva que heredaron los gobiernos poste
riores.

Al socialismo, el cuerpo le pedía "fiesta", pero no estaban muy seguros
de la efectividad de una huelga general que podía dar al Gobierno el mo
tivo para aplastarlos si los campesinos no respondía de forma masíva a
sus soflamas revolucionarias. Largo Caballero y la UGT no eran nada par
ridarios de correr semejante albur, pero la FNTT-Federación Nacional de
Trabajadores de la Tierra-impuso su discurso rupturista y los otros le
siguieron de mala gana.

Grandes animadores de la huelga fuerno los socialistas MARGARITA NELKEN
y RICARDO ZABALZA, a remolque de la anterior. De modo que en abril se
dispuso el plan de acción, y para abrir boca y preparar el terreno, se
ordenó el comienzo de una violenta agitación.
NELKEN, RAMOS DE OLIVEIRA, ZABALZA y otros, han presentado como "espon
tánea" esta huelga de campesinos explotados y hambrientos por las terri
bles condiciones impuestas por los desalmados propietarios de la tierra.
Pero semejante falsedad-habitual en el PSOE cada vez que armó una revolu
ción-queda desmontada en la propia obra de la NELKEN, que en su libro
"Por qué hicimos la revolución", afirma que los socialistas "sufrían la
presión de las masas campesinas deseperadas..."Queremos acabar con un ba
lazo antes que morirnos poco a poco de hambre", a lo que se les inci
taba..."¿Porqué no empezáis la revolución? ¿A qué esperáis? ¿Tenéis mie
do? y escuchaban la respuesta..."La culpa es vuestra,que no nos armás
teis cuando estábais en el Poder". Y sigue NELKEN soliviantando a sus
lectores..."¿Habrá que esperar a que un día los campesinos se coman los
unos a los otros para conmoverse?". Y sigue hablando de patronos desa
prensivos que..."voluntaria y deliberadamente están asesinando de ham
bre a miles de hombres y mujeres y sus familias por el solo delito de
querer humanizar un poco sus vidas desgraciadas...Que nadie se queje,
que nadie se escandalice y proteste mañana si esos vientos provocan una
tempestad de sangre...En los regiones meridionales aproximábanse las la
bores de la cosecha. Los salarios eran insuficientes hasta para comprar
pan". Esta es la acostumbrada soflama de NELKEN, pero olvida que a pe
sar de los supuestos apremios que sufrían por parte de las masas hambrea
das, ni el PSOE, ni la UGT, ni Largo Caballero se conmoviesen en absolu
to, y estuviesen completamente fríos ante las "monstruosidades" que re
lata su correligionaria. No solamente "fríos como el hielo", sino fran
camente reacios y resistiéndose a comenzar la huelga, y por añadidura,
criticando públicamente "la terquedad y obstinación de Zabalza y Marga
rita Nelken". Para pasmarse ded asombro.

NELKEN siguió en las suyas y adujo una amenaza mayor..."La competencia
de los obreros portugueses que aprestábanse a invadir por millares los
campos feraces de Extremadura y Andalucía...en busca de salarios mejores
que los de su tierra, y llevar la ruina, miseria y hambre a los obreros
españoles". Pero...¿no habia dicho la misma NELKEN que los salarios de los
trabajadores españoles ni siquiera llegaban para comprar pan? ¿Cómo se
explica entonces que la masiva llegada de lusitanos que tampoco podían
comprar pan con salarios más escasos que los de aquí, pudiese empobrecer
a los campesinos españoles, ya depauperados de por sí? Pura contra
dicción agitadora de la NELKEN, señora sanguinaria y rencorosa a más
no poder.

Lo que ocurría en verdad era que al PSOE le interesaba hacer creer que
con la llegada de los radicales al Poder, los obreros estaban al borde
de la pura extinción física por hambre. Y esta propaganda tuvo suficien
te éxito hasta hoy día, porque según se cree la llegada de los radicales
al Poder produjo la caída en picado de los jornales, así como la supre
sión de los organismos de control y protección de los trabajadores-jura
dos mixtos-así como la total paralización de la Reforma Agraria, que ya
vimos que se había quedado estancada en el Primer Bienio azañista-socia
lista por falta de capitalización. Además, extendieron la leyenda de la
actitud revanchista de los propietarios con aquella frase de "Comed Repú
blica", tan falsa como su inventor.
Fue Prieto el que extendió la fábula-como tantas otras a lo largo de su
existencia-de que los propietarios dejaron masivamente sus tierras sin
cultivar, para que el obrero sin trabajo se muriese de hambre. Lo que
de njueco contradice la afirmación de la NELKEN SOBRE LA MASIVA LLEGA
DA DE OBREROS PORTUGUESES EN BUSCA DE MEJOR PAGA DE LA QUE HALLABAN EN
SU PROPIO PAÍS. No paraban de mentir. Y no les importaba contradecirse.

"Comed República", no se compadece con los hechos reales, lo mismo que
el abandono en barbecho de las tierras por sus propietarios, que se ven
desmentidas por el hecho de que la cosecha de 1934 FUE MUY SUPERIOR A
LA DE 1933. Incluso fue la mejor cosecha que hubo en todos los años del
siglo hasta aquél momento. Luego, si las tierras haian sido abandonadas,
¿de dónde salió tan productiva cosecha? ¿Acaso brotó sóla, sin trabaja
dores que sembrasen y recolectasen el fruto?
Todo esto indica ciertamente, que al margen de las babosadas socialis
tas, muy pocas tierras quedaron en barbecho, porque los estudios de
J.M. Macarro no dejan lugar a dudas al respecto. Y entre los más recien
tes estudios sobre la época en cuestión, consta el hecho de que la vida
del campesinado NO EMPEORÓ CON EL ACCESO DE LOS RADICALES AL PODER.
Y los jurados mixtos siguieron funcionando, los salarios siguieron
siendo superiores a los del período monárquico, y la Reforma Agraria no
se paró, sino que se agilizó, asentando entre 1934-1935 a 6.000 campesi
nos, dos mil más que los asentados en el Primer Bienio.

Pero la propaganda siguió difundiendo lacrimógenas noticias sobre el ham
bre del campesinado después del bienio izquierdista, pero si nos fijamos
en la estadística de defunciones del período, debidas al hambre, tampoco
es cierta la afirmación socialista. Porque desde comienzos del siglo XX,
la estadística de defunciones por consunción, sigue una línea descenden
te, alcanzando una cifra mínima de 109 muertos en 1930; pero durante el
primer año republicano aumentó a 144, y a 260 en 1933, cifra equiparable
a la de los primeros años del siglo. Sin embargo, en 1934, bajo Gobierno
cedo-radical, la cifra descendió a 233 muertos. Lo que acredita que, en
cualquier caso, el "hambre de 1934" no fue en modo alguno superior a la
de 1933, último año del azañismo-socialismo. Y este dato estadístico des
califica la lacrimógena campaña socialista.

Hay más datos que avalan el embuste socialista, porque en los primero 9
meses de 1934 se repartieron 81.569 hectáreas de tierras, repartidas en
tre 6.269 familias, contra las 24.203 hectáreas adjudicadas a 4.400 fa
milias entre septiembre de 1932 y diciembre de 1933, corresondientes a
gobiernos izquierdistas.

Esta documentación técnica avala el fracaso de la huelga revolucionaria
campesina en junio de 1934 y la negativa mayoritaria del campesinado a
su participación en el golpe revolucionario de octubre del mismo año. Lo
que demuestra que no debía estar tan depauperado el campesinado, ni tan
hambreado y oprimido como se trata de hacer creer.

Claro que los promotores de la huelga usaron la mentira para plantearla
como una "auténtica lucha por la subsistencia", excitando a incendios
de las cosechas-lo que hubiese incrementado el hambre que denunciaban-
y la destrucción de maquinaria agrícola. Sin embargo, la embustera NEL
KEN escribe que ella y la FNTT deseaban evitar la huelga..."Los dirigen
tes de la Federación...los diputados obreros de las provincias agríco
las, multiplicaban gestiones y peticiones; inútil todo. El último recur
so, la huelga".
Precísamente NELKEN era una diputada "obrera", y acabamos de ver las
"gestiones" que hizo, todas encaminadas a encender el odio de las masas
campesinas para lanzarlas contra el Gobierno "amparador de terratenien
tes explotadores".

A primeros de mayo, la FNTT presentó un programa de exigencias y alentó
la formación de un Frente Campesino que promoviese la COLECTIVIZACIÓN de
parte de las tierras. El Gobierno Samper parecía ser lo suficientemente
débil para doblegarse a la presión, pero el ministro Salazar Alonso di
jo que... "La cosecha es la República y hay que salvarla. La cosecha tie
ne carácter de servicio público". De modo que el 30 de mayo decretó ile
gal el paro, y se calificó como "delitos de sedición y de atentado" a
todos los actos que lo promoviesen. Al propio tiempo, el Gobierno autori
zó salarios iguales y superiores-en provincias cerealistas-a los del año
anterior, y jornales mínimos iguales a los dela época azañista.

Medidas que sosegaron a los trabajadores, por lo que sus jefes hubieron
de endurecer las exigencias. Quisieron prohibir la utilización de maqui
naria agrícola. Trataron de imponer Comités de supervisión de contratos,
hurtando a los patronos su derecho a contratar líbremente a sus trabaja
dores. Los comités estaban compuestos or afiliados a la FNTT, a la que
se acusaba de contratar a sus proñpios afiliados para fomentar proseli
tismo a su favor.
Se exigió que los jornales no se limitasen a la época de la cosecha y
se prolongarn el resto del año, lo que originó la imposibilidad de lo
grar un acuerdo porque arruinaba a pequeños y medianos propietarios.

El 5 de junio estalló la huelga, en medio de rumores extendidos por los
socialistas sobe una ingentona golpista pro-monárquica. Por su parte,
la Policía descubrió el día 7 un depósito socialista de 600 pistolas y
80.000 proyectiles. Lo que obligó a reaccionar al Gobierno aplicando
la Ley de Orden Público azañista que se resumía en estado de alarma,
censura de prensa y arresto de agitadores-7.000-, así como la suspen
sión del órgano de la FNTT "El obrero de la tierra", y el traslado de
huelguistas a decenas de kilómetros de sus lugares de residencia. Se
suspendieron 36 ayuntamientos socialistas por actuación subversiva.

Medidas eficaces para parar la bestialidad que preparaban los promoto
res, muchos de los cuales, que habían sido trasladados de residencia,
estuvieronde vuelta a los paocos días de finalizada la huelga.
Tras dos días de huelga saldados con un fracaso estrepitoso, la seño
ra NELKEN, informaba así a las Cortes:
"A los propietarios de Jaén o de Sevilla que se han atrevido a sacar
las máquinas al campo les han sido quemadas las máquinas o sus propie
tarios han sido muertos-(el señor Alcalá Espinosa: Asesinados)-Muy
bien, asesinados; como asesina también la Guardia Civil...De modo que
a pesar de que no pasa nada, hay muchos muertos-(el anterior: Asesina
dos)...Llámelo como su señoría quiera. ¡Al fín y al cabo a mí no me va
a dar miedo!"
Claro que no le daba miedo, sobre todo después de encender y excitar
los ánimos a base de bien. Menudo cinismo se gastaba la damisela.

Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos de la NELKEN et alii, la
huelga tuvo mucho menos extensión de la que esperaban. De los 8.000
municipios españoles, solamente 1600 sufrieron alteraciones, no sobrepa
sando el paro total más de 435. Un fracaso en toda regla.
Hubo violencias con 13 muertos y 200 heridos, la mayoría de ellos traba
jadores considerados "esquiroles" por los huelguistas. Todo muy lamen
table, pero nada cpmparable con lo que esperaban los promotores de un
movimiento revolucionario de máxima magnitud y de un extremismo culti
vado con esmero por los organizadores.

Tanto PSOE como UGT apoyaron la huelga, el anarquismo se opuso, y el re
publicanismo de izquierda permaneció al margen. Tras el fracaso huelguís
tico, seguido por una escasísima población campesina, la cosecha fue sal
vada.

La Comisión ejecutiva de UGT se reunió el 11 de junio para analizar el
asunto. Allí, un "escocido" ZABALZA, trató de extender el movimiento
huelguístico a las ciudades, apro




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